La muerte de Gardel

Homenaje a quien fuera el que trasmitió la muerte de Carlos Gardel.

 “Hace 20 minutos en una tragedia aérea, murió Gardel” CX1VD, Luis Alberto Silva (1913-2007).

CX1VD Luis Alberto Silva (1913-2007)Luis Alberto Silva, CX1VD (1913-2007), fue uno de los más grandes radioaficionados del Uruguay,  con una trayectoria intachable como persona y como técnico. El 9 de julio de 2013, hubiera sido su cumpleaños Nº 100.

Comenzó su carrera en la radiocomunicación alrededor de 1929, y fue de profesión técnico en radio y televisión. Nacido en Montevideo, en el barrio de Pocitos, muy cerca del “Mirador Rosado”, de padres melenses, se radicó desde los catorce años precisamente en Melo, capital del departamento de Cerro Largo, al norte del país, frontera con el Brasil.

” Vemos sobre su mesa decenas de miles de tarjetas enviadas por radioaficionados de todo el orbe, salvo de algunas islas desoladas donde no ha podido llegar con su inquietud y sus ansias de voces lejanas, las voces del hombre que donde quiera que viva es siempre el HOMBRE”

“Descubrimos en sus ojos claros, el color de todos los cielos. En su palabra, el espíritu de todos los hombres y en su equipaje invisible, todas las vivencias del alma.”

Vivencias que no han sido solamente la afición, sino que han sido manos extendidas en ayuda desinteresada, a la comunicación necesariamente urgente, al enlace de la voz de una madre con la de su hijo lejano y muchas, muchas más vivencias más, cargadas de amor”. 

“HACE 20 MINUTOS EN UNA TRAGEDIA AÉREA, MURIÓ GARDEL”

Luis Alberto Silva, fue protagonista directo en el aire; en la comunicación y desde Melo, del hecho concreto del drama de Medellín, en el que, el 24 de junio de 1935, perdiera la vida el máximo cantor popular del Río de la Plata, Carlos Gardel.

 “En la noche del 23 de junio de 1935 el “speaker” de la emisora colombiana “La Voz de la Víctor” anunció una audición especial dedicada a toda la República con la intervención de Carlos Gardel, patrocinada por la “Saco” compañía de aviones, en uno de los cuales viajó el célebre cantor. Comenzó esta audición a las 23 y 15 con la canción criolla “Sin nom”, que Gardel cantó. Después que estruendosos aplausos premiaron su interpretación, el inolvidable artista tuvo frases de pesar por tener que dejar Bogotá, frases éstas que emocionaron a los oyentes. Luego le oímos en “Cuesta abajo”, acompañado por sus guitarristas Aguilar, Riverol y Barbieri. Después, “Tengo miedo de tus ojos”, que siguió a un solo de guitarra por José Aguilar. Siguió luego la hermosa canción “El carretero”. En la segunda parte de su programa interpretó “Catamarca”, luego “Melodía de arrabal”, después “Agarrala si podés” y sus guitarristas cerraron con la interpretación de “Tentación”. A pedido, Gardel canta “Silencio” y luego de este tango pronuncia para el público estas siguientes palabras:

“Antes de cantar mi última canción quiero decirles que he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por tanta amabilidad. Encuentro en la sonrisa de los niños, las miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí. La emoción no me deja hablar. Gracias y hasta siempre”».

Y luego, el último tango “Tomo y obligo”.

Agregaba la crónica colombiana que la audición terminó a las 00:30 horas. 

En la mañana del lunes 24 de junio Gardel y sus músicos, tomaban el avión  de la Compañía Saco,  que venía de Bogotá y que en tres etapas haría escala técnica para repostar combustible en  Medellín, y luego terminar en  Cali.

Ford F31 Gardel

El accidente ocurrió a las tres de la tarde. Las condiciones climáticas en ese momento eran estables e ideales para la aviación.

El trimotor Ford F- 31 de Saco, piloteado por Ernesto Samper Mendoza, de 33 años de edad, (bogotano) propietario de Saco, que tenía como copiloto a William B. Foster, de 18 años de edad (medellinense), transportaba 13 pasajeros: Gardel, Lepera, Palacios, Schwartz, Moreno Barbieri, Azzaf, Riverol, Aguilar, Plaja y Flynn.

Tripulantes

Además, llevaba instrumentos musicales, telones, maletas, rollos de película debajo de los asientos y 450 galones de combustible. El F- 31 se ubicó en la cabecera de la pista y recibió autorización de la torre de control para despegar.

De otra parte, el trimotor Ford F 11 – de la Scadta El Manizales, piloteado por Hans Ulrich Thomas, de aproximadamente 26 años de edad, (de Bromberg y ex piloto de guerra de la Luftwaffe) y copiloto William Fuerts, veintinueve años de edad (de Frankfurt), permanecía en su hangar, en segundo turno para el despegue con siete pasajeros: Vélez, Zuleta, Moreno, Strauss y Castillo, adicionalmente equipajes y 250 galones de gasolina.

En los últimos 100 metros del recorrido de la pista el F- 31 sufrió una desviación de 30 grados con respecto al eje central de la pista, dejando sobre la misma una huella del tren de aterrizaje derecho y otra del patín de cola.

Los sobrevivientes José María Aguilar, José Plaja Grant y Grant Flynn, (este último se lanzó de la aeronave al escuchar el ruido) señalaron en el expediente judicial que en el momento de las tareas de decolaje escucharon un fuerte ruido proveniente del tren de aterrizaje, después del cual el F- 31 se desvió e impactó al F- 11 (Manizales).

El tren de aterrizaje derecho del F-31 que llevaba a Gardel había fallado por ruptura del eje.

El F-31 se incrustó contra el Manizales, 700 galones de gasolina se incendiaron. 

El examen forense hecho a Carlitos expresó:  “… Presenta quemaduras de cuarto, quinto y sexto grado generalizadas y sangre en la región temporal, el pómulo y el ojo derechos. Por causa de la quemadura, están descubiertas las costillas en la cara externa del hemitórax derecho, el tercio inferior de ese lado, debido a la carbonización de los tejidos blandos que los cubrían; igualmente, por causa de la incineración de ambos pies. …”

Según el informe,  el cadáver de Gardel se identificó por la calidad de su dentadura y por los documentos personales entre ellos el pasaporte y una placa metálica que llevaba inscrito su nombre y una dirección: “Carlos Gardel -Juan Jaurés 735 – Buenos Aires, Argentina”. 

Se trataba de un día corriente ese 24 de junio de 1935. Una tarde lluviosa y fría, en el que trataba de buscar radioaficionados nuevos y en forma sorpresiva apareció un sonido en el auricular (en aquella época era lo que se usaba) de una estación de Medellín que llamaba a Buenos Aires con urgencia. Al constatar que nadie respondía desde aquella ciudad, pensó que la recepción iba a ser dificultosa para los radioaficionados argentinos, por tratarse de una gran urbe. Entonces se animó a contestar y logró que lo oyeran.

“Te oí Uruguay, pero no sé bien quién sos”.

Y cuán grande y penosa fue su sorpresa, cuando le alertaron en forma totalmente inesperada sobre lo siguiente: “Te comunico a tí para que hagas llegar a Buenos Aires, la noticia de que en una tragedia de aviación, hace 20 minutos falleció el barítono Carlos Gardel”. Esto ocurrió a las  18 horas 25 minutos, lo tengo documentado. (1)

Era el oficial Quiñones, quien estaba a cargo del operativo por el terrible accidente aéreo y era, además, radioaficionado.

“Al principio dudé de lo que estaba escuchando, me parecía increíble, pero la cruda realidad muy pronto se impuso, primando sobre mi estado de ánimo”. (4)

Entonces llamé a Buenos Aires y me contestó la LU3BH y la LU(…)HC.

-La LU3BH era un señor de apellido Fonda, italiano, a quien tuve el gusto de conocer. Vivía en la calle Ministro Brin, en La Boca, y Héctor Fresedo, que también era radioaficionado, me contestó.

Así que estos amigos, junto a Fonda, llamaron a Radio Belgrano, que en aquella época era Radio Nacional, que fue la que pasó la noticia. Ya, sí, por este intermedio, toda la nación argentina tomó contacto con el luctuoso acontecimiento de la desaparición del ídolo de la canción rioplatense, en espera de la confirmación telegráfica. En ese momento se conmovió gran parte  de la banda de aficionados y todos llamaban a Silva preguntando por más datos y él no los sabía, ya que lo único que había que había recepcionado, había sido la noticia  de la muerte, donde le agregaron muy someramente que, carreteando, el avión se había llevado otro avión por delante, sin saber por qué y así se había incendiado.

Entonces, así como cundió la noticia en la capital argentina, también fue reguero de pólvora en la pequeña Melo, llenándose de gente la casa de Silva, por datos y confirmaciones. 

La noticia se difundió en Montevideo, fundamentalmente por las ondas de CX14 El Espectador,  en la que prestaba servicios como radiotécnico, en aquellos años, en cierta forma todavía pioneros de la radio entre nosotros. 

Posteriormente, en un viaje que hizo a Buenos Aires, en enero del año 38, fue a visitar al señor Fonda, a quien aún no conocía personalmente y éste lo llevó a Radio Nacional (actual Belgrano) a averiguar si habían documentado sus llamadas por el motivo ya anunciado. Efectivamente, encontraron en los borradores, con el señor Yankelevich dueño de la Radio Nacional en aquella época, el prefijo de Fresedo, el de Fonda y el de Luis Alberto Silva, quienes habían comunicado el fallecimiento de Gardel el 24 de junio de 1935.

Esa comunicación la hicieron en la banda de 40 metros, que es sumamente difícil por la longitud  de onda, la que no se presta para las grandes distancias. Pero todo salió bien.

En este accidente de Medellín -narra Silva- se salvó un español de nombre José Iturbe, de 18 años, quien regresaba de regreso a España vía EE.UU. Esto le fue comunicado por otro radioaficionado a los dos o tres días de la tragedia. Hizo un intento, un tiempo después, para tratar de enterarse con un radioaficionado de Barcelona, del destino del jóven que había salido ileso, pero lamenta no haber sabido más nada.

Fue muy grande el impacto de la muerte de Carlitos en su familia, porque eran músicos y gardelianos de alma. Su padre tocaba el violoncello, su hermano el violín, una hermana la guitarra y el propio Luis Alberto, el piano. Tuvo la suerte de conocer al ídolo en ocasión del arribo de éste a Montevideo en 1934, con motivo de cantar exclusivamente para los enfermos del Hospital “Fermín Ferreira”. En esa única ocasión, sólo pudo verlo en los portones del hospital, aunque no escucharlo.

El pasaporte chamuscado de Carlos Gardel.

PASAPORTE GARDEL

A pocas horas del drama, nacía el primer tango en tributo a la memoria de Carlitos, obra de Juan Carlos PatrónPintín Castellanos y Edmundo Bianchi.  Se denominaba “El Pájaro Muerto”, y esa misma noche era estrenado en Montevideo.

Sus versos, como también recordaba Alberto Silva en su hogar melense, mantienen la misma calidez desde ese momento: “Tu destino de ave, es un canto y un vuelo / y fue quizás por eso, que en tu ascenso triunfal / como pájaro herido, cuando ya toca el cielo /caíste para siempre, para ser inmortal”.   

Fuente  La Galena del Sur